
Extracto de mi vivencia meditando en Buddhist Hermitage Lunas. Día 16, mi tercera entrevista con el Sayadaw (profesor) Dr. Sunanda.
Eran cerca de las 3 de la tarde, estaba meditando caminando, vino la Sra. Francesa y me preguntó si ya me había entrevistado con el Sayadaw. Hace unos 40 minutos atrás, la Meichi (monje femenina) me había preguntado si yo quería una entrevista, le dije que no. Después pensé, mmmm… le puedo preguntar de si está bien lo que entiendo por mindfulness, y por la postura que me molesta tanto mantener. Mmmm… mejor no, es que estaba bien atento con lo que estaba practicando. Pero ahora venía la Sra. Francesa y me preguntaba de nuevo… ya segunda vez… era como mucho. ¿Por que no?… Ok, voy – le dije.
Cuando entré al cuartito donde atiende a la gente, el estaba sentado en un sillón. Le pregunté si podía pasar, asintió. Hice las 3 reverencias correspondientes, y me senté en el suelo. Ya me estaba acostumbrando a hacer estas reverencias, esta era ya la 3ra vez que me entrevistaba con el. No soy muy dado a estos gestos de religiosidad y respeto extremo, pero estaba en otra cultura y siguiendo las reglas sociales del lugar.
La primera vez que lo vi, su cara estaba justo enfrente de la luz que entraba por la ventana, a contraluz, me costaba distinguirle bien el rostro, y no pude dejar de fijarme en sus grandes orejas y su boca falta de dientes, sólo unos 5 le quedaban, ese día se veía un poco cansado. La segunda vez que me entrevisté con el, pude verle los ojos, tranquilos, profundos, lucía lleno de energía y con un aire de abuelo protector. Ya no me fijaba en sus orejas grandes y falta de dientes. Hoy se veía entusiasmado.
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